Con motivo de la celebración del Día de la Educación Aragonesa y del 50 aniversario del Centro Asociado de la UNED en Calatayud, este centro organizó una jornada, cuya sesión completa pueden visionarla aquí.
Tuve ocasión de pronunciar la conferencia inaugural de las tres que se programaron. En esta mi conferencia se propone una mirada histórica, humana y social sobre el papel que la educación a distancia ha desempeñado en la democratización de la educación superior en España. No se trata solo de recordar una modalidad de enseñanza, sino de comprender cómo, durante décadas, permitió que la universidad llegara a quienes, por razones geográficas, económicas, laborales, familiares o personales, habían quedado lejos de ella.
La intervención comienza evocando una España en la que acceder a la universidad era, para muchas familias, una aspiración admirada pero prácticamente inalcanzable. No bastaba con talento, voluntad o esfuerzo: hacía falta vivir cerca de una ciudad universitaria, poder sufragar desplazamientos, residencia, manutención, libros y tiempo de dedicación. Muchos jóvenes brillantes, muchas mujeres con capacidad para el estudio, muchos trabajadores incorporados tempranamente al empleo, vieron limitada o truncada su posibilidad de formación superior. Cada vocación interrumpida era también una oportunidad colectiva perdida.
Desde ese contexto se entiende la educación a distancia como una respuesta histórica de enorme calado. Su importancia no residió solo en los medios utilizados —materiales impresos, correo postal, tutorías, radio, televisión, centros asociados o, más tarde, entornos digitales—, sino en el cambio profundo de lógica institucional: la universidad dejaba de esperar al estudiante en un campus fijo y comenzaba a salir a su encuentro.
La conferencia dedica una atención especial al nacimiento de la UNED en 1972, en el marco de la Ley General de Educación de 1970, como una decisión pública de modernización y democratización universitaria. Se recuerda su origen humilde, con apenas tres despachos en Madrid, y su evolución hasta convertirse en la mayor universidad española. Pero, sobre todo, se subraya su principio fundacional: ser una universidad distinta en su organización, pero equivalente en rigor académico, exigencia y valor de sus títulos.
Un lugar central ocupa también la red de centros asociados, concebida como una innovación territorial de primer orden. Mucho antes de que se hablara de aprendizaje híbrido, la UNED articuló materiales, tutorías, evaluación presencial y cercanía institucional. En ese marco, el Centro Asociado de Calatayud aparece como ejemplo de arraigo, servicio público y presencia universitaria en el territorio durante medio siglo.
La conferencia combina análisis histórico con memoria emocional. Las historias de estudiantes adultos, trabajadores, personas mayores o vocaciones recuperadas muestran que estudiar a distancia nunca fue fácil. Flexibilidad no significa facilidad; significa oportunidad con exigencia, disciplina, perseverancia y autonomía.
Finalmente, la intervención proyecta esta trayectoria hacia el presente: la educación a distancia entra hoy en una nueva etapa marcada por la digitalización y la inteligencia artificial. Pero ninguna tecnología sustituye la relación pedagógica; solo la mejora cuando la amplifica. Por eso, la educación a distancia sigue siendo necesaria no como plan B, sino como una de las expresiones más maduras de una universidad verdaderamente pública, inclusiva y útil.
En definitiva, esta conferencia invita a reconocer una promesa cumplida: la de una universidad que no se limitó a recibir estudiantes, sino que decidió salir a buscarlos allí donde estaban.
Les ofrezco el vídeo íntegro de mi conferencia.
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