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lunes, 2 de mayo de 2016

Agradecimientos, disculpas y ruegos

Placa de Reconocimiento
Como vengo narrándoles en estos últimos post, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ, la festividad de San Isidoro de Sevilla ha tenido para mí este año un sentido especial. He recibido el homenaje de mi Facultad como catedrático jubilado, más allá de que continúo con actividad docente e investigadora como Emérito de la UNED.

En el Acto Académico Institucional de la Facultad de Educación, con motivo de la festividad del Patrono, San Isidoro de Sevilla, se realizó la entrega de la medalla de la Facultad a los tres profesores últimamente jubilados. En mi caso, se realizaron oficialmente dos laudatio o semblanza, una en el Boletín de la

Medalla de la Facultad de Educación de la UNED (anverso y reverso)
Facultad FeducaUNED por parte de la Directora de mi Departamento de Teoría de la Educación y Pedagogía Social, Dra. Marta Ruíz Corbella y la otra, en el propio Acto Académico celebrado el pasado 27 de abril, con la intervención del ilustres Profesor Emérito de la UNED, Dr. Ramón Pérez Juste, catedrático, ex-vicerrector y ex-decano en la UNED.

Pues bien, tras la laudatio del Dr. Pérez Juste, el Sr. Rector Magnífico de la UNED, Dr. Alejandro Tiana, me concedió la palabra para responder a estas laudatio. Así es que ese es el texto íntegro que les plasmo a continuación, incluyendo en el mismo algunas líneas que recorté en mi intervención por razones de tiempo.
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Rector Magnífico, Vicerrectores y Decanos presentes en este acto, queridos colegas, queridos amigos. Deseo empezar dando las gracias a mi Decano por permitir y potenciar actos llenos de emotividad, humanidad y reconocimiento como éste. Y ello lo hago con el convencimiento y determinación al afirmar que los universitarios, la familia universitaria, ¡faltaría más!, también tenemos corazón.

Me resulta extraño aparecer aquí interviniendo con una especie de adiós cuando realmente no me voy, sigo con vosotros como Profesor Emérito y viniendo por la Facultad, prácticamente todos los días. Pero hoy, en este acto, no intervengo como tal sino como uno de los tres profesores de esta Facultad, recientemente jubilado.

Amigos, llegados a esta edad, tras haber conseguido en la vida personal, familiar y profesional mucho más de lo que jamás pude esperar, y aunque nunca me callé demasiado, me encuentro ahora más liberado que nunca para decir, sin reservas, lo que pienso y lo que siento, en cuanto a mis agradecimientos, disculpas y ruegos.

LOS AGRADECIMIENTOS

Tras 35 años de servicio continuado en esta institución (4 en Centros Asociados y 31 en la Sede Central), exactamente la mitad de mi vida, que se dice pronto, estoy convencido de que esta Universidad me debe bastante por mi trabajo y dedicación a ella, a todos nos debe mucho. Con respecto a mi persona, pienso que ese servicio mío a la UNED, resulta insignificante frente al tamaño de mi deuda con esta Universidad, con esta Facultad, en definitiva, mi deuda con todos y cada uno de vosotros y lo que representáis para mí. Aquí, en la UNED, tras un largo e intenso recorrido como gestor en muy diferentes cargos académicos, como docente e investigador me he hecho junto a vosotros y junto a otros ilustres académicos que ya no están entre nosotros, y a los que deseo tener también presentes hoy por todo lo que me dieron y aprendí de ellos.

Dr. R. Pérez Juste
Dra. M. Ruíz Corbella
Muchas gracias, amigo Ramón, por tus sentidas y, seguro, que sinceras palabras. Muchas gracias,  amiga Marta, hoy no has podido estar aquí, por esa inmerecida y emotiva glosa sobre mi persona que ayer publicó nuestro Boletín, y gracias, amigas Pilar Lago y M. José Sobejano por tener la oportunidad de compartir con vosotras esta fiesta de los jubilados recientes de esta Facultad. ¡Y ni un nombre más en mis agradecimientos!, sólo los relacionados directamente con este acto. No habría tiempo para nombrar a los que me aportaron, todos algo y muchos, tantísimo.

Sí, casi todos, de una u otra forma, me habéis dado algo de vosotros, me habéis ayudado a ser y a estar. Por eso, agradecimiento a los aquí presentes, a los muchos que se disculparon por no poder estar aquí hoy,  y también a los de fuera de la UNED y a tantos y tantos amigos de fuera de España. Olvidarme ahora del nombre de cualquiera de ellos no me lo hubiese perdonado. Y qué decir en este capítulo de agradecimientos de lo más importante para mí, no os molestéis, están por delante de todos vosotros, mi familia íntima a la que adoro, pero que aquí y ahora, eso no toca.

Pero si pudiera, sí quisiera personalizar con todos y cada uno de esta manera. Mi profundo agradecimiento a ti, que me apoyaste alguna vez, que me ayudaste, que colaboraste conmigo o me pediste o dejaste colaborar contigo, que me enseñaste, que no te hartaste de mí y de mis manías, que me comprendiste, que me fuiste leal, que me defendiste en alguna ocasión, que argumentaste en contra de mi opinión en otras, que me quisiste, qué se yo, en algún caso, que hasta quizás me admiraste, en fin, y para mí eso es bastante, que me sonreíste en alguna ocasión.

Mis amigos, sabed que me acepto muy bien como soy y por eso quiero agradeceros que me ayudasteis a ser así, con mis muchos defectos y, posiblemente, con algunas, aunque sean pocas, virtudes.

MIS DISCULPAS

Con seguridad, alguno de vosotros, o de fuera de este recinto, habrá podido sentirse dañado, o simplemente molesto, por algunas de mis decisiones, comentarios u olvidos, quizás por mi incomprensión a su problema o dificultad, por mis discrepancias con sus ideas, por no ayudar todo lo que alguien esperaba que hiciese. No sé, ¡por tantas cosas!

Una seguridad, sí tengo: jamás fui consciente de infringir daño a alguien, ni siquiera el más mínimo. Otra cuestión es que haya debido tomar una decisión (y he tomado muchas en mis diferentes responsabilidades asumidas) y alguien haya podido pensar que fue una decisión injusta. Pudo ser, pero nunca con conocimiento de causa, nunca con intencionalidad de dañar, ¡estad seguros de ello!

MIS RUEGOS

Tras mis agradecimientos y mis disculpas, os quería trasladar tres ruegos.

En primer lugar, a las personas. Queridos amigos, de más joven ya decía esto mismo,  que nunca olvidemos, nunca ignoremos, a nuestros mayores, nunca despreciemos su experiencia, su legado, por pequeño que éste haya sido. El progreso se construye con la sabiduría y la experiencia acumulada por quienes vamos saliendo, amalgamándolas con la nueva savia, con el impulso, con el inconformismo y la crítica de las nuevas generaciones de universitarios. Al igual, a mí mismo y a mis colegas retirados o en próxima retirada, a los mayores, en fin, ruego humildad para escuchar y esfuerzos por comprender a los más jóvenes. Y en ambos casos, siempre con profundo respeto mutuo.

En segundo lugar, a mi casa, a esta Facultad. A los que formamos parte de ella, os pido un esfuerzo por prestigiarla tanto dentro como fuera de la UNED. Dentro de esta Universidad haciendo valer nuestras ideas, exigiendo desde aquí dentro lo que nos corresponde y es nuestro, sin menoscabo de la habitual generosidad para compartir con los demás. Nosotros, los de Educación, dentro de esta Universidad, somos (debemos ser) los expertos, los que más sabemos, los que mejor entendemos la educación y el fenómeno educativo en todas sus dimensiones. Y esto, queridos colegas, hay que hacerlo valer en los foros internos y ante las autoridades que corresponda, con seriedad, rigor y, si es el caso, con contundencia. Y mirando hacia fuera de la UNED el esfuerzo ha de ir encaminado por mejorar nuestra docencia hasta el extremo de que nuestros graduados, másteres y doctores sean, si fuera posible, los mejores, y también por avanzar en la investigación educativa y la innovación, por ser pioneros, por estar presentes en todos aquellos foros y redes donde la reflexión académica, el estudio y las ideas puedan ir configurando una educación futura de mayor calidad.

Y el tercer ruego lo dirijo a todos aquellos colegas investigadores de dentro y de fuera, que a lo largo de tantos años hemos ido fraguando un gran corpus de teorías y experiencias en el ámbito de la educación a distancia en cualesquiera de sus formatos y manifestaciones. El ruego es que sigan adelante y que, en mi caso, mientras continúe teniendo fuerzas, me acompañen en esa voluntad permanente para fundamentar la práctica educativa en modalidades diferentes a la convencional presencial. Frente a tanta incomprensión ante quienes nunca creyeron en la educación a distancia, durante estas últimas décadas lo hemos conseguido hacer, pero queda mucho. Animo a todos a continuar esta tarea apasionante.

MI CANTO FINAL A LA ALEGRÍA

En mi vida, he pretendido mostrarme como un hombre enérgico, alegre, feliz, con profundo sentido del humor y he tratado de hacer atractivo el trabajo de cada día, la exigencia de cada momento, para mí y para aquellos que me rodearon. Siempre fue mi norte, que haciendo se avanza y que no haciendo se retrocede. Y si ese hacer lo desarrollamos en convivencia y buena sintonía entre todos, nuestro entorno lo va a agradecer.

Por eso, retomando ideas de Mario Benedetti, en mi trabajo he tratado de defender la alegría, la convivencia positiva, el buen humor, la ironía sana, la chispa simpática, cuando tocaba…, he tratado de defender ese estado como un principio, defenderlo frente a las críticas malsanas, frente a la angustia, la soledad y la tristeza, defenderlo de los agobios diarios, del oportunismo, de la envidia y el individualismo que nos corroen, y también, defenderlo frente a la permanente competición universitaria para ver quien llega antes, frente a las rutinas y burocracia de los plazos que nos atenazan y a las carreras de los quinquenios y sexenios, frente a las acreditaciones y a las ANECAS de turno que nos turban, frente…, a nosotros mismos.

Pues eso, frente a todo esto, intentemos, al menos, sonreír, como diría Saint-Exupéry en El Principito, "no olvides que tu único escudo ante la tristeza es la sonrisa". Y aquello otro de que, además de observarnos con los ojos, nos miremos unos a otros con el corazón. Porque, como apuntaba al principio de esta intervención, los universitarios también tenemos, eso,  corazón.

Así, frente a la tristeza, la amargura, la soledad, los egoísmos, entonemos un Himno a la Alegría, como aquel de Miguel Ríos que dice:

Si en tu camino solo existe la tristeza 
y el llanto amargo 
de la soledad completa, 
ven canta sueña cantado 
vive soñando el nuevo sol 
en que los hombres
volverán a ser hermanos.

Amigas, amigos, a los de aquí y a los de fuera de este recinto, os estoy profundamente agradecido por haberme ayudado a ser un hombre comprometido, alegre y feliz, ¡gracias, muchas gracias, por permitirme seguir siendo vuestro hermano!

Pueden ver el Vídeo de la Laudatio del Dr. Pérez Juste y mi respuesta a continuación. El acto completo de San Isidoro en la Facultad de Educación de la UNED, pueden verlo aquí: https://canal.uned.es/mmobj/index/id/50306


jueves, 28 de abril de 2016

Laudatio a Lorenzo García Aretio por el Dr. Ramón Pérez Juste

Dr. Pérez Juste

El Dr. Ramón Pérez Juste es Catedrático Emérito de la UNED. En su momento, uno de los más jóvenes catedráticos de la universidad española. Un auténtico MAESTRO, que también lo fue mío. Fue Vicerrector de la UNED y también Decano de la Facultad de Educación.

En el Acto Académico institucional que nuestra Facultad celebró el pasado 27 de abril, con motivo de la festividad de San Isidoro de Sevilla y que tuvo como eje principal el homenaje a tres profesores jubilados, el Dr. Pérez Juste se encargó de realizar la Laudatio en mi honor. Ya en posts anteriores les hice referencias a este acto, AQUÍ y AQUÍ. En un próximo post les presentaré mi respuesta a estas Laudatio.

En esta ocasión, les plasmo íntegramente el texto de la Laudatio del Dr. Pérez Juste.
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Sr. Rector, Sr. Decano, Autoridades, homenajeados, compañeros y amigos todos.

Las circunstancias han hecho que se me haya encomendado una de las tareas más agradables que puede recibir un profesor: hacer la laudatio de un compañero que, por razones de la edad, ha llegado a su plenitud, a la hora de la jubilación (aunque, en esta ocasión, la UNED podrá contar todavía con algunos años de su actividad).

Me refiero al profesor Lorenzo García Aretio, aunque aprovecho para felicitar, también, a las profesoras María José Sobejano y Pilar Lago, a las que deseo una feliz y larga vida de júbilo.

Mi laudatio, en efecto, se refiere a nuestro querido compañero y gran amigo el profesor García Aretio. En alguna medida, mi vida universitaria corre paralela a la suya desde hace más de 30 años (llegué a la UNED en el curso 81/82, el mismo que él como profesor tutor a Mérida). Tuve ocasión de conocerlo en el Centro Asociado de la UNED en Mérida, a la sazón uno de los más activos de nuestra Universidad, con su Director Valentín Carrascosa a la cabeza, en una de mis muchas visitas en las llamadas CONVIVENCIAS.

Lorenzo era por entonces –primeros años ´80- un inquieto, ilusionado y activo profesor tutor. Por iniciativa suya se organizaron jornadas, cursos y encuentros de diverso tipo, entre los que recuerdo muy especialmente su iniciativa –muy exitosa por cierto- de un curso de pre-adaptación para Maestros, en Badajoz.

Nuestra relación tomó un matiz académico cuando me pidió que le dirigiera su memoria de licenciatura, que defendió con éxito en 1984. Ahora, con la perspectiva de 32 años, puedo sentirme de alguna manera satisfecho porque con ello se ha hecho realidad en nuestro caso algo que se atribuye a San Alberto Magno, conocido como Doctor Universal. Según esta gran figura del siglo XIII, la mayor satisfacción de un maestro debe ser que sus discípulos, a los que debe servir como peana, le superen.

Y sí, Lorenzo: aunque yo no quiero erigirme en maestro tuyo, de alguna manera me puedo considerar -por aquel tiempo- como tu profesor; y ahora te veo muy por encima de mí. Y te lo has ganado a pulso con tus trabajos, tus conferencias, tus escritos.

Y sí: me has superado. Esta no es una afirmación retórica o de complacencia para una situación como la que nos congrega. Si en Iberoamérica se pregunta por algún académico de la UNED, si a alguien se le interroga por la Educación a Distancia, el nombre que surge de inmediato no es otro que el del Dr. García Aretio, como lo acreditan, entre otras pruebas las dos siguientes:
  • ResearchGate. Desde 2014, de entre los más de 2000 miembros investigadores que bajo las siglas de UNED y de todas las áreas del saber están inscritos en esta Red Internacional de Investigadores, García Aretio viene siendo, según las estadísticas de la propia red, el 1º investigador más leído y con mayor número de trabajos descargados por semana. El índice RG en ResearchGate de García Aretio está por encima de 27 puntos, quiere decirse que su puntuación es superior al 82,5% de todos los investigadores internacionales de dicha red. Se han realizado en esta red más de 52.000 descargas de sus trabajos. 
  • Google Scholar. En la actualidad cuenta en su perfil depurado de Google Scholar con más de 5000 citas. Índice h en Google Scholar (global): 29; Índice i10: 70. Ver
Desde la UNED, tuve ocasión de conocer muy de cerca su labor; en mis años de Vicerrector, Lorenzo desempeñó con eficacia y general reconocimiento, el puesto de Director del Instituto Universitario de Educación a Distancia (IUED). Sin desmerecer a nadie, creo que en pocas ocasiones, y con los escasos medios disponibles entonces, este organismo desarrolló una actividad tan viva, rica e integradora.

Junto al profesor Samuel Gento, en la coordinación de los Planes de Estudio, y a la profesora Araceli Sebastián en la relación con los tutores, se desempeñaron en el Vicerrectorado actividades de gran envergadura.

Incluso en el ámbito de la investigación Lorenzo trabajó activamente en el diseño, implementación y tratamiento de datos que dieron lugar al informe ¿Qué piensan los alumnos de la UNED de su propia universidad?, una amplísima investigación con enfoque radicalmente pedagógico a la que también contribuyó el profesor Gil Pascual.

La labor de Lorenzo alcanzó otra gran dimensión con la creación de la RIED (Revista Iberoamericana de Educación a Distancia) cuyo nº 1 es de junio de 1998 y cuya actividad y mejora continua en la actualidad, de nuevo bajo su dirección, en ésta la segunda etapa de la revista.

Su labor en relación con lo nuclear de nuestra Universidad –la educación a distancia- tiene continuidad, también, con su excelente trabajo al frente de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia (CUED). O con sus blogs: Blog Contextos universitarios mediados, Blog García Aretio y, naturalmente, Blog CUED y otras múltiples iniciativas llevadas a cabo desde la CUED, o su Canal de Youtube con más de 70 vídeos protagonizados. 

En su línea de actividad sobre la Educación a Distancia, con Lorenzo fui un profesor más de su equipo en aquel exitoso y original enfoque del Master Internacional en Enseñanza y Aprendizaje Abiertos y a Distancia (EAAD), cuya primera edición data de 1999, y que incluía defensas online de las Memorias de Máster (tesinas) por procedimientos que ahora parecerían antediluvianos, pero que entonces eran novedosos e innovadores. Y fíjense: enseñanza y APRENDIZAJE, eso que tanto destacamos ahora, años después, con el modelo de BOLONIA.

La labor del profesor García Aretio ha sido reconocida en el ámbito de la investigación donde, con los limitados recursos disponibles, tiene un reconocimiento excelente traducido a sexenios. Además, es un miembro clave del Grupo reconocido ESPYD: Educación Superior Presencial y a Distancia , sin olvidar sus contribuciones a los estudios de enfoque pedagógico en su etapa del IUED

Y ¡qué decir de la gestión!. Más allá de sus diferentes cargos de gestión académica desempeñados en la UNED, sus dos periodos al frente del Decanato de esta Facultad han llevado, entre otros grandes logros, a poder gozar de este gran edificio, ya que, por circunstancias –para mi incomprensibles- perdimos en su momento la oportunidad del edificio contiguo.

Pero si de un Decanato son importantes obras como esta o como el gran trabajo que desarrolló coordinando la penúltima renovación de planes de estudio de toda la UNED, yo quiero resaltar que con él nuestra Facultad alcanzó un elevado grado de estabilidad y amabilidad en las relaciones humanas, que está sabiendo mantener nuestro actual Decano, y que merecen general reconocimiento.

Decía hace unos momentos que si se pregunta en Iberoamérica por la Educación a Distancia, el nombre del Dr. García Aretio es el primero que se viene a la cabeza, la persona de nuestra Universidad más reconocida. Y prueba de ello son los reconocimientos oficiales que le están llegando como consecuencia de su labor. Sólo algunos de ellos:
Y no sigo más.

Ahora bien: no quisiera cerrar este breve elogio al profesor García Aretio sin referirme, precisamente, a su dimensión personal. Es verdad que por mí habla el amigo, pero creo que mi sentimiento es ampliamente compartido en la Facultad: Lorenzo ha sido, y lo sigue siendo, esa persona emprendedora, ilusionadora, amable, comprometida, cercana en el trato y capaz de dirigir equipos, haciéndolo al servicio de proyectos de envergadura que han situado nuestra Facultad a la altura de las más relevantes de la UNED.

Pero, además, en Lorenzo admiro otro aspecto de esa dimensión humana: su entereza ante los embates de la vida, su fortaleza de ánimo, su energía en las dificultades. ¡Ánimo, Lorenzo, ya sabes a qué me refiero!

Para terminar, permíteme, permítanme, que rememore una anécdota de mis primeros años como profesor en la Universidad Complutense. Por entonces, el profesor García Hoz recibió uno de sus múltiples reconocimientos, y otro querido profesor, que también lo fue de esta casa, el Dr. Arsenio Pacios, se dirigió a él aplicándole un párrafo del Gloria que se reza en la Misa: dirigiéndose a él le dijo:

Gracias agimus tibi propter magnan gloriam tuam.

Le pregunté al respecto y me dijo: un buen amigo goza y se goza con los éxitos de sus amigos.

Pues bien, Lorenzo: Gracias por tus éxitos y tus trabajos, por las alegrías que con ellos me has dado, y gracias, creo que de esta Facultad, porque con los éxitos de sus profesores –en este caso con los tuyos- se hace más grande, más reconocida, más abierta y encumbrada.

Para terminar, dadas las fechas, una cita del genial D. Miguel de Cervantes:

“SÉ BREVE EN TUS RAZONAMIENTOS, QUE NINGUNO HAY GUSTOSO SI ES LARGO”.

PUES ESO.

Ramón Pérez Juste
Catedrático emérito de la UNED
Madrid, 27 de abril de 2016. Fiesta del Patrón de la Facultad de Educación (UNED)

Pueden ver el Vídeo de la Laudatio del Dr. Pérez Juste y mi respuesta a continuación. El acto completo de San Isidoro en la Facultad de Educación de la UNED, pueden verlo aquí: https://canal.uned.es/mmobj/index/id/50306


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