viernes, 4 de septiembre de 2026

Compendio EaD · Ideas para recordar: 500 miradas sobre EaD para compartir

 

En diciembre pasado culminé en el blog Contextos universitarios mediados un proyecto al que dediqué todo el año 2025, aniversario de mi 80 cumpleaños: 80 años. Compendio EaD, una serie de cien entradas en las que traté de reunir, ordenar y actualizar algunas de las ideas, investigaciones, innovaciones, conceptos, debates y experiencias que han acompañado mi trayectoria universitaria en el ámbito de la educación a distancia.

Les adelanto la noticia de que en pocas semanas la Asociación Iberoamericana de Educación a Distancia (AIESAD) publicará en dos volúmenes (EPUB) todas las entradas de este Compendio EaD. Ya está maquetado el Volumen I, con 600 páginas. Supongo que el total del proyecto podrá llegar a las 1000 páginas, sobre EaD. Esto es una primicia, pero ahora, se trata de otro proyecto.

El Compendio EaD nació con vocación de síntesis, pero no de cierre. Más bien al contrario. Cada una de aquellas cien entradas contenía ideas que podían desprenderse del conjunto, adquirir vida propia y servir como pequeñas llamadas a la reflexión.

De ahí surge ahora esta serie, Compendio EaD · Ideas para recordar.

El propósito es sencillo: recuperar algunas de las ideas centrales del Compendio y presentarlas de forma breve, visual y autónoma. No se trata de resumir mecánicamente cada entrada ni de convertir cien textos en cien imágenes. He optado por otra vía: extraer de cada entrada varias ideas capaces de sostenerse por sí mismas, normalmente entre cuatro y ocho, aunque el número dependerá de la riqueza y densidad de cada texto.

Así, una misma entrada puede dar lugar a reflexiones diferentes sobre autonomía, diálogo, tutoría, planificación, tecnología, evaluación, calidad, inclusión, inteligencia artificial o tantos otros asuntos que forman parte de la educación a distancia de ayer y de hoy y que se recogen en este Compendio.

El resultado será una serie extensa. Descontando algunas entradas del Compendio de carácter más personal o menos adecuadas para este formato, probablemente terminemos acercándonos a unas quinientas piezas.

Serán más o menos. No me preocupa su número. Al contrario. La educación a distancia es demasiado rica y compleja como para reducirla a unas pocas consignas.

Cada pieza estará formada por un título, un breve texto y una imagen concebidos como una unidad. La imagen no pretende adornar el mensaje, sino reforzarlo; y el texto buscará condensar la idea sin despojarla de su sentido pedagógico.

Importa señalar algo especialmente: estas piezas no son frases ajenas recopiladas ni citas encontradas al azar en Internet. Todas proceden de las ideas desarrolladas en el propio Compendio. Algunas conservan formulaciones prácticamente literales; otras reformulan de manera breve e inequívoca pensamientos que allí aparecen desarrollados con mayor amplitud.

Así, cada pieza puede leerse de manera independiente, pero no queda aislada de su contexto. Quien desee profundizar podrá acudir siempre al texto completo del que procede la idea, enlazado en la correspondiente publicación.

Esta nueva serie tiene también otra intención. Las redes sociales favorecen la rapidez, la fragmentación y el consumo inmediato. Pero esa brevedad no tiene por qué ser enemiga de la reflexión. Una idea breve puede detenernos unos segundos; puede suscitar una duda, recuperar un principio que parecía olvidado, relacionar conceptos que manteníamos separados o invitarnos a revisar una práctica educativa que habíamos dado por supuesta.

Por eso he denominado a esta serie Ideas para recordar.

Recordar no significa volver nostálgicamente al pasado. Significa, más bien, mantener presentes principios que continúan siendo válidos mientras cambian las tecnologías, las instituciones, los escenarios y las formas de aprender. Buena parte de la historia de la educación a distancia muestra precisamente eso: los medios evolucionan con extraordinaria rapidez, pero muchas de las preguntas pedagógicas fundamentales permanecen.

  • ¿Cómo acompañamos al estudiante cuando docente y alumno no comparten espacio físico?
  • ¿Cómo construimos diálogo educativo en contextos mediados por tecnologías?
  • ¿Cómo equilibramos autonomía y apoyo sin convertir la primera en soledad ni el segundo en dependencia?
  • ¿Cómo diseñamos para que el estudiante aprenda y no simplemente para transmitirle contenidos?
  • ¿Cómo favorecemos la interacción, la colaboración y el sentimiento de pertenencia en la distancia?
  • ¿Cómo aprovechamos la flexibilidad sin rebajar el rigor ni la exigencia académica?
  • ¿Cómo logramos que la evaluación ayude a aprender y no se limite a calificar?
  • ¿Cómo atendemos a la diversidad, la inclusión y la accesibilidad desde el propio diseño educativo?
  • ¿Cómo formamos y acompañamos al profesorado para enseñar en entornos que cambian con rapidez?
  • ¿Cómo incorporamos tecnologías emergentes sin confundir innovación tecnológica con innovación pedagógica?
  • ¿Cómo prevenimos el abandono y fortalecemos la motivación, la autorregulación y la permanencia del estudiante?
  • ¿Cómo aseguramos la calidad cuando se multiplican los formatos, las plataformas y los modelos de enseñanza?
  • ¿Cómo mantenemos viva la educación permanente en una sociedad en la que conocimientos y competencias envejecen cada vez más deprisa?
  • ¿Cómo aprovechamos la inteligencia artificial sin delegar en ella el juicio pedagógico, la responsabilidad, la creatividad ni la autoría humana?
  • ¿Y cómo integrar todo ello sin perder de vista que la educación sigue siendo, ante todo, una relación entre personas orientada al aprendizaje y al desarrollo humano?

Respuestas a esas preguntas, entre muchas otras, irán apareciendo a lo largo de la serie.

Debo aclarar también, como ya hice al presentar el Compendio, que me he servido de la inteligencia artificial generativa como herramienta de apoyo. En este nuevo proyecto la he utilizado en varias entradas, para ayudarme a identificar y condensar algunas de las ideas desarrolladas en los textos originales y, de manera muy especial, para elaborar todas las imágenes, mediante mis indicaciones específicas para cada una de ellas. La selección final de las ideas, su formulación, su sentido pedagógico y la revisión de cada pieza responden, naturalmente, al contenido y enfoque del propio Compendio.

No deja de resultar coherente que una serie que reflexiona, entre otras cuestiones, sobre las transformaciones tecnológicas de la educación incorpore también la IA a su propio proceso de elaboración. Pero, precisamente por ello, he procurado mantener el criterio que he sostenido en otros lugares, con más énfasis desde que la IA hizo su irrupción: la tecnología puede ampliar nuestras posibilidades; el sentido y la decisión siguen siendo humanos.

Finalmente, mi intención es tratar de publicar en el blog y redes una pieza cada día laborable, de lunes a viernes o, al menos, tres o cuatro a la semana. Siempre que pueda, intentaré hacerlo entre las 17:00 y las 19:00 horas de Madrid, una franja que facilita también el encuentro con la comunidad iberoamericana a la que desde hace décadas se dirige buena parte de mi trabajo. Trataré de ir recopilando un índice de todas y cada una de las piezas, AQUÍ

Será, por tanto, un recorrido largo. Muchos meses de pequeñas dosis de reflexión sobre educación a distancia, educación digital, pedagogía, tecnología y aprendizaje.

No pretendo, ni mucho menos, que cada lector esté de acuerdo con cada una de estas piezas. Me bastaría con algo bastante más útil: que alguna imagen, algún título o alguna frase consiga detener por un instante la velocidad cotidiana de las redes, provoque una pregunta, invite a disentir o anime a seguir pensando.

Si ocurre eso, esta nueva vida del Compendio EaD “Ideas para recordar” habrá merecido la pena. Nos encontraremos cada día. Les invito a seguirme.

Lorenzo. García-Aretio



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