Hacia el año 2000, cuando me hice cargo de la dirección de la Cátedra UNESCO de Educación aDistancia (CUED), me planteé cómo podría cumplir uno de los objetivos que figuraban en el convenio de creación de la misma, el de la proyección, difusión, divulgación de conocimientos y experiencias, teniendo como foco destinatario principal el espacio geográfico de América Latina. ¿Cómo hacerlo para empezar, cuando el único recurso de la Cátedra en aquel entonces era yo mismo?
Desde que Internet fue penetrando en las universidades españolas, mediados de los 90, mi interés por la educación a distancia que se inició a principios de los 80 del pasado siglo, pudo incrementarse...
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