lunes, 13 de junio de 2011

El nuevo Doctorado español

Fuente foto: mercatus.usal.es
No se trata ahora de la superación de las pruebas de controversia o disputatio ante el Claustro y los posteriores grandes festejos en honor de quienes habían logrado obtener el grado de doctor. Eran los actos, ceremonias y festejos de hace más de cinco siglos. Poco avanzaron los requisitos, procedimientos y ceremonias para la obtención del doctorado en los siglos siguientes. Ya en el XIX, finales del primer cuarto, existe una mínima regulación de este grado de doctor en España, aunque sin prestarle aún gran atención a estos estudios.
En 1836, el Plan General de Instrucción Pública desarrollado por el Duque de Rivas establece los grados académicos de: bachiller, licenciado y doctor en Ciencias o en Letras y en Facultad Mayor. El Plan General de Estudios (Plan Pidal) de 1845 indica que las Facultades Mayores se enseñarán en las diez Universidades existentes entonces en España. Sin embargo el doctorado sólo podía cursarse y otorgarse en la Universidad de Madrid.

5 comentarios:

Juan Domingo dijo...

...y no sería mejor que el Doctorado fuera dado por méritos, pero de verdad, no por realizar una investigación, que ya está bien, pero hoy es insuficiente, lo que de verdad importa hoy es el dia a dia, ayudar a la gente cada día, no una sola vez y después qué...
Lo que no funciona es la manera de ser doctor, además que no tiene sentido que hayan tantos para Universidades que la mayoría van cerrando y cerrarán, eso es obvio y cada vez más calro ya que han dejado de "servir" como totems del saber, primero porque ya no lo son y después porque su función quedará en muy pocos años obsoleta....

..por tanto, cabría establecer otros planteamientos, ya que la sociedad es otra, por tanto....
juandon

MCastro dijo...

Brillante introducción y perspectiva histórica del Doctorado en España, Lorenzo, y mejor foto aún de la situación actual.

A mi de la nueva normativa me preocupan sobre todo dos cuestiones:
1. La "caducidad" en los estudios de Doctorado, esto es, que ahora con la nueva normativa, una persona debe investigar contra reloj y ser Doctor en un tiempo preestablecido. Preestablecido como, teniendo en cuenta la mediana de los Doctorandos anteriores, tomando un número aproximado que alguien decide debe ser suficiente, como ? Yo no veo claro que ese número dado, ni cualquier otro sea válido, aunque luego la normativa tenga multitud de clausulas y excepciones, bajas pro salud, etc., etc. Y eso, si, al menos consideran los casos del Doctorado en dedicación parcial, al menos a la UNED nos han tenido en cuenta.
2. La "administración y papeleo" de informes, contra informes, seguimientos, no se si entre informe mensual e informe mensual, el doctorando y el director de Tesis podrán hacer algo de investigación.

La calidad y la investigación no pueden medirse por temas administrativos, deben tener en cuenta recomendaciones, escenarios, etc., pero creo que el Doctorado realmente es otra cosa.

Saludos,

Manuel Castro
Catedrático de Universidad - UNED

Camino López García dijo...

Yo soy aspirante a doctora, y la verdad, cuando me preguntan: ¿qué harás después? la verdad es que la docencia en la facultad me encantaría, pero está colapsada de nuevos doctores que están esperando que se jubile o se muera uno que esté en un puesto para intentar sentarse todos en esa silla a la vez...es un panorama bastante lamentable... así que quizá sería interesante que hubiese contratos con otras unidades de investigación para continuar investigando activamente tras el doctorado y de vez en cuando, como experto en la materia, dar clases referidas a esos temas. Yo creo que la calidad aumentaría en las asignaturas de la universidad (ya que la mayor parte de los doctores de las facultades quieren abarcar tanto que las clases las dejan como algo secundario...)y además el nuevo doctor podría considerar trabajo la investigación. Con ello, me refiero sobre todo al caso de la educación y las artes, que no es como en ciencias que ya hay laboratorios que propician contratos...a nosotros..quien nos contrata?

Jorge González Alonso dijo...

Muy interesante la reflexión sobre toda la historia del desarrollo del Doctorado.
En Latinoamérica, en mi criterio, se abre ahora una etapa relacionada con la calidad de la Educación Superior y por ello puede producirse una formación mas masiva de Doctores y PhD con el riesgo evidente de que se baje la calidad de los programas.
Cabe la pregunta en todos esto programas ¿Cual es el peso de la investigación en los mismos? ¿No pudiera tenerse una modalidad directa en que el grado se otorgue en base a obra publicada, investigaciones ya avaladas por revistas reconocidas etc?. Es decir bajar el peso de lo formal y aumentar la contribución y aporte real en investigaciones.
Tropiezo a diario con trabajos de Maestría que aportan muy poco y de poco peso investigativo.
A todo esto otra reflexión que introduce la educación en línea. ¿Como reconocer los programas de Doctorados en línea? Hasta ahora pienso se ven con mucho prejuicio, pero ¿no vale mas un buen programa en línea, con una Universidad reconocida que algunos programas locales que no van mas alla de un copia y pega de lo que ya se sabe?
Gracias por compartir su artículo

Ángel J. dijo...

En mi opinión, la idea central de la nueva regulación sobre el doctorado es que la investigación entre en la empresa y en los servicios públicos y no esté necesariamente circunscrita a la Universidad. Además hay otras disposiciones positivas en la nueva regulación como son las Escuelas de Doctorado que tiende a la colaboración interuniversitaria y centros de I+D+i, la especialización en ámbitos de investigación concretos y la posibilidad de obtener sellos de excelencia.
No dudo que se van a crear problemas derivados del periodo de transición de la antigua regulación a la nueva; pero desde el punto de vista de un mero ciudadano que pretende comenzar próximamente su tesis, este doctorado se ajusta mejor a la estructura del nuevo EEES y a una sociedad del conocimiento.