martes, 10 de noviembre de 2015

Sobre la lección magistral como método

magistralCuando en la enseñanza convencional de corte presencial, la de toda la vida, el profesor se empeña sistemáticamente en impartir su docencia a través de la metodología de clase magistral, probablemente no es consciente de que aquellos buenos alumnos que siguieron con atención su exposición y tomaron notas, olvidan un alto porcentaje de lo aprendido (quien sabe si el 50%) transcurrida una hora. No digamos aquellos otros que sólo captaron pasajes aislados de la exposición o aquellos que desconectaron transcurridos los primeros cinco minutos. Y quienes, cada vez más, esperan respuestas breves e inmediatas a cualesquiera de sus interrogantes, las esperan o las encuentran a golpe de clic.  ¡Ay, las diferencias individuales, los grandes grupos y las TIC!

Hace pocos días leía en EL PAÏS esta frase del profesor Xavier Giménez: "El inconveniente de las clases magistrales en las carreras científicas es que el 75% de los alumnos desconectan por la complejidad de la materia y su dificultad para seguir las exposiciones del profesor. El estudiante que por su estructura mental se concentra con facilidad, entra en un circuito de alimentación positiva y te sigue siempre. El que no, entra en un círculo vicioso negativo y cuánto más se pierde, menos te escucha”.

Ello no supone una descalificación absoluta del método expositivo de la clase o lección magistral,...